sábado, 22 de noviembre de 2008

La dedicatoria

La dedicatoria, Pía, es con grafito. Y es con grafito por que este libro no te lo regalo: se trata sólo de un préstamo. Esta dedicatoria durará hasta que un buen día, luego de la piscina, me lo devuelvas. Me es inevitable recordar aquí a mi abuelo diciendo: “para tener una buena biblioteca, nunca prestes un libro; nunca devuelvas un libro”.
Pero contigo Pía, como también ya te lo dije, haré una excepción. Y no sé muy bien por qué, pero la haré. Desobedeceré el consejo ancestral y te entregaré este libro a la salida de la piscina, entre esperando que te sirva y que te guste, y que me lo devuelvas.
Y así poder borrarla, partiendo por esta última palabra.

Por Justo A. Prieto

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