En la portada de los avisos económicos del El Mercurio (1), este domingo recién pasado, leo el anuncio de una señora cosmetóloga titulado "El último retoque": “En 18 horas de clases, la cosmetóloga Nelly Salas –graduada en la U. de Miami- enseña a maquillar y restaurar difuntos” .
Declino escribir –pienso- acerca de las múltiples diletancias que una setentona señora (que infructuosamente intentó reír para la foto del diario) maquilladora de muertos pudiera generar.(2)
Porque creo que en esto existe algo que eleva la cruda inmediatez por sobre su potencialidad generadora de metáforas: es el hecho mismo de maquillar a un muerto (la intención obstinada (,) allí, en la misma muerte). De tenerlo en frente y disponer ciertos colores sobre un rostro de palidez y frialdad indiferentes. De exacerbar el uso del carmín, para neutralizar el verdoso gris de la cara (el rojo es el cadáver del verde, nos advertía Goethe). De aumentar la luminosidad del párpado superior, para que el globo ocular parezca en su posición habitual. De abrillantar los labios, para evitar advertir el desarrollo de su opacidad.
Y subrepticiamente pretender, con todo ello, algún cambio.
(1) El Mercurio, Clasificados económicos. Domingo 18 de Octubre de 2009.
(2) A propósito de diletancias: Una parte de los hombres nunca se ha maquillado en vida. Lo experimenta por primera vez ya fallecido. ¿De que periodo de tiempo se constituye esta experiencia como inaugural?: ¿de su vida?; ¿de su existencia? (sabemos del evidente error en que incurrimos al nombrarlo de estas formas); ¿de una historia de su cuerpo?
¿O esas personas nunca fueron maquilladas?
Por Justo A. Prieto
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2 comentarios:
es interesante como nos interesamos, como especie, en los muertos, en este caso puntual en hacer que parezcan vivos (de cierta forma, como si durmieran) y nos cuesta aceptar que ese cuerpo verdoso que está ahi se ha tornado en otra cosa, que aquello que conocimos, quisimos, amamos, despreciamos, en fin, aquello que reconocíamos...tal vez de ahí que los colores correspondan a otras paletas, porque el que está ahí es lo otro...es lo desconocido.
Qué le faltó al muertito...salud
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